Luka Modric volvió a brillar, un día más, para salvar al Madrid con un golazo de categoría
Modric, el 10 que sigue guiando al Madrid
Hay gente que lleva retirando a Luka Modric 5 años. En este lustro, el jugador ha conseguido 2 Champions, 3 Ligas, y 1 Copa del Rey entre otras muchas Supercopas de Europa, de España y Mundiales de Clubes. Un palmarés que no tienen ni tendrán muchos jugadores en toda su carrera, al igual que su clase y calidad. Parece que Modric es la estrella más apagada de una constelación que intentará brillar tanto o más que la liderada por el croata hace no tantos años.
Pero lo cierto es que sigue siendo clave. Su partido valió 3 puntos ante el Girona, y con un rol de rotación, sigue demostrando que la edad es sólo un número y que hay Modric para rato. Su sueño es llegar al Mundial de 2026 vestido de blanco. Pero más que un sueño, es una realidad, ya que dependerá de él, de su cuerpo y de su indudable ambición por seguir ganando. El «discutido Balón de Oro de 2018» va a acabar su decimotercera temporada en el Madrid con la posibilidad de ganar, nada más y nada menos, que 7 Copas de Europa en su haber, igualando al Milán, superando al Liverpool y al Bayern de Múnich y mirando por el retrovisor a FC Barcelona y Ajax.
El «10» siempre merece un respeto
Luka merece respeto. Y lo merece siempre. Merece que le respeten en cuanto a jerarquía se refiere, merece que le respeten como jugador y merece que le respeten hasta el dorsal que viste domingo tras domingo. Precisamente, su número fue objeto de debate con la llegada de Kylian Mbappé. Los rumores (y solo eso, rumores) apuntaban que el nuevo número 10 sería el francés, desheredando así al croata, como si no hubiera hecho nada en el Real Madrid. Por suerte, el club aún mantiene esa pequeña esencia de meritocracia que es tan necesaria aplicar a las leyendas del club.
El Bernabéu sabe, partido tras partido, que pueden ser los últimos minutos que vean al jugador sobre su frondoso y moderno césped. Y por ello, sale (o entra) ovacionado como si no le volviera a ver mañana. Pero eso no sólo pasa en Concha Espina, también pasa en Barcelona, en Valencia, en Sevilla o en Cartagena. El buen aficionado al fútbol se olvida de su razón de ser para alabar, sin justificación necesaria, al 10 del Real Madrid Club de Fútbol. El croata no recibe el mismo trato por parte de la prensa de este país, que aunque intente jubilarlo a cada hora, se está encontrando con una especie de «monstruo» indestructible que no piensa dar su brazo a torcer.
Ahora la pelota está encima del tejado del club. Luka quiere seguir y el Madrid quiere que siga. Así que, solo queda seguir diciendo, un año más, aquello de «Un respeto al 10 del Madrid».
Imagen principal: Photo By Oscar J. Barroso/Europa Press via Getty Images
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